¿Cómo hacer una cata de vino casera? | Parte I

Seguro que siempre has pensado en que una cata es algo que debe estar orquestado por un catador profesional y que con escasos conocimientos de vino no tendría sentido hacerlo.
No obstante, una cata puede ser un momento divertido con amigos o familiares y no es necesario tener un conocimiento especializado para ver las diferencias entre vinos y saber apreciarlas siguiendo una pequeña guía. Es decir, se puede hacer una mezcla entre una cata técnica y una cata hedónica en la que aprender y divertirse a partes iguales, por esa razón te vamos a explicar cómo hacerlo en varios posts diferentes en este blog y en el que recopilaremos las 4 partes de una cata: preparación, fase visual, olfativa y gustativa.

 

Paso 1: La preparación de la cata:

Ahora que puedes comprar vino online, es más fácil que nunca hacerte con una buena selección de diferentes áreas geográficas y variedades. Nosotros recomendamos escoger entre 4 y 6 referencias diferentes bien de tintos, blancos o rosados, pero nunca mezclarlos en una cata.
 
Durante las primeras catas que hagas, procura escoger variedades bien diferenciadas y de regiones con climas diferentes, esto nos ayudara a tener una experiencia más completa y a aprender a distinguir la procedencia de los vinos más fácilmente. Haciendo una cata de vino blanco, por ejemplo, podemos escoger dos Albarines de Cangas, dos Albariños de Rías Baixas, un Verdejo de Rueda y un Godello de Valdeorras.

 La mejor copa para cada tipo de vino: copas de cáliz grande, copas ...

Además del vino también son importantes las copas, al contrario de lo que la gente cree, la forma de la copa es importante para la cata. De hecho, los fabricantes de copas como Riedel o Spielegau fabrican copas a medida para las diferentes variedades de vino. Los diseños difieren en las formas del cáliz (el cáliz es la parte que contiene el vino de la copa, luego estarían el tallo y la base) para que los aromas fluyan y que el vino respire. Por ejemplo, las copas de tinto son más amplias en la parte baja del cáliz, mientras que en las de blanco, la base del cáliz es más estrecha
¡Pero la ciencia de las copas para otra entrada del blog!
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Siguiendo con nuestra cata casera, nos valdrán unas copas normales con un cáliz standard como las que se pueden encontrar en cualquier comercio, pero por favor siempre copas, ¡nunca vasos!
Es también bueno que pongas papel y bolígrafos a todos los integrantes de la cata, de forma que cada uno apunte sus percepciones y las compare con el resto. Si vais a poner algo de comer que no sea queso, ni foie, ni jamón (Consulta nuestra guía de quesos para maridar un vino blanco), ya que anulara toda vuestra percepción durante la cata, los frutos secos o los picos de pan son el mejor compañero.
Por último, ten las botellas en el frigorífico y sácalas 10 o 15 minutos antes (según la temperatura ambiente) y según se vayan catando. Normalmente para catar el vino NUNCA se sirve frío, ya que pierde matices. Pero en nuestra cata también estamos para divertirnos y por eso sirvámoslo a una temperatura intermedia.
 
Hasta aquí la primera parte, comenzaremos nuestra cata en la parte II...

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